Al día siguiente, el joven se levantó temprano y le dijo a su vecina que había tirado enfurecido su pisapapel a su casa y ella lo invitó a pasar para que pueda buscarlo. No lo pudo encontrar. Muchos años pasaron y el joven logró éxitos con su libro y se mudo a París.
Cinco años después, el joven salió a pasear por las calles parisinas y se quedó pertrificado al ver el pisapapel que su abuelo le había obsequiado en una tienda. Cuando el joven le preguntó al encargado cómo había llegado ese pisapapel a la tienda este le respondió "Usted lo tiró".
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